partido de rugby femenino

Si te preguntan, quizás te cueste definir con palabras qué te ha llevado a amar éste deporte. Vamos resumir casi todo en uno de los grandes motivos: los grandes valores que promueve el rugby hacen a éste deporte enorme:

¿Qué valores promueve el rugby?

En primer lugar, sabemos que el rugby está basado en el respeto:

La ley del respeto rige cuando vemos que, como en ningún otro deporte, la palabra del árbitro es sagrada.  También en el hecho de que,  si bien los jugadores luchan con toda su garra por conseguir quitarle el balón al contrincante, todas esas asperezas, tensiones y roces del terreno de juego se olvidan al acabar el partido.

Y así sucede en el rugby. Finalizado el juego, el equipo ganador será el primero en hacer un paseíllo al adversario y luego será a la inversa.

Poco después, ambos equipos celebran el famoso tercer tiempo para compartir comida y bebida además de risas, charla y anécdotas en un momento único  entre todos los miembros de lo que consideran su gran familia.

Otro de los pilares fundamentales de la filosofía del rugby es la integridad, conseguida en base a la honestidad y el juego limpio. La fuerza, la presión y los choques que se ven durante el juego se harán siempre de acuerdo a dichas reglas del juego limpio.

En ello trabajan tanto árbitros como entrenadores y jugadores. Todos quienes están profundamente comprometidos con los valores y el espíritu del juego aplican ésta máxima.

Por otra parte la pasión, que es el ingrediente principal para amar cualquier deporte, en el rugby es mayor gracias al sentimiento de pertenecer a una gran familia. Así se arraiga la pasión a lo más hondo de las emociones. Incentivando siempre la camaradería y promoviendo el juego limpio.

También  sabemos que es un juego donde prima la solidaridad, que junto al compañerismo, es uno de los valores que más destacan en éste deporte.

Por algo se afirma que las amistades que nacen en el rugby son para toda la vida, y es porque se trabaja en equipo, sin tener en cuenta nada más que la unión y la lealtad, y pasando por alto cualquier diferencia cultural, religiosa, geográfica o de cualquier índole.

El egoísmo está totalmente fuera de lugar. El equipo es siempre lo más valioso, y antes que como jugador individual cada jugador será considerado como persona.

Por último es imprescindible la disciplina. Así se garantiza la total comprensión de las reglas de juego y de todos los valores de los que venimos hablando.Gracias a ésta disciplina los integrantes del equipo van al unísono hacia cualquier meta que se propongan con plena confianza.

En resumen,  jugar al rugby te prepara para el juego de la vida. Te enseña que con disciplina y trabajo podemos vencer aquello a lo que le tememos y afrontar cualquier adversidad.

Los grandes valores del rugby lo hacen un deporte único. ¿Dónde más ibas a mezclar en un sólo cóctel la diversión con el respeto, la integridad, la pasión, solidaridad, compañerismo y disciplina? Sólo hay una respuesta: sólo en el rugby.

 

 

 

 

Author: Jugar al rugby

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